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Influencer marketing: el canal que los CMOs ya no pueden dejar en manos del calendario de redes

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Muchas marcas ya invierten en influencers. El problema es que demasiadas todavía administran ese presupuesto como si fuera una extensión de la parrilla de contenidos: una publicación para el lanzamiento, tres historias para la promoción, un reel para «hacer ruido» y un reporte final con alcance, views y engagement.

Eso pudo haber sido suficiente cuando el canal era experimental. Ya no.

La inversión alrededor de creadores dejó de ser marginal. De acuerdo con IAB, el gasto en creator advertising en Estados Unidos se proyectó en 37 mil millones de dólares para 2025, con un crecimiento anual de 26%, casi cuatro veces más rápido que el crecimiento del mercado total de medios. El mismo reporte señala que casi la mitad de los compradores de creator advertising ya consideran a los creadores como un canal «must buy», apenas detrás de paid search y social media.

Goldman Sachs, por su parte, estimó que la creator economy podría alcanzar un mercado direccionable de 480 mil millones de dólares para 2027, impulsada por influencer marketing, plataformas de video corto, monetización de contenidos y nuevos modelos de distribución digital.

La pregunta, entonces, no es si el influencer marketing importa. La pregunta es por qué muchas marcas siguen operándolo como si no importara tanto.

El problema no es el influencer, es dónde lo sientas en la estrategia

El error más común no está en contratar creadores. Está en ubicarlos demasiado abajo en la organización mental del marketing.

Cuando influencer marketing vive únicamente dentro del calendario de redes, su función se reduce a publicar. Y cuando se reduce a publicar, se le mide como contenido orgánico: likes, comentarios, views, alcance. Métricas útiles, sí, pero insuficientes para entender su contribución real al negocio.

Un creador puede ayudar a introducir un producto, traducir una propuesta de valor, abrir una conversación con un nicho, generar contenido reutilizable, alimentar pauta, detonar conversación en PR, llevar tráfico a ecommerce o reforzar consideración en una categoría competida. Pero nada de eso ocurre por accidente. Ocurre cuando el canal está diseñado desde la estrategia, no desde la urgencia de llenar espacios.

«El influencer marketing dejó de ser una táctica de amplificación. Cuando se diseña desde la estrategia, puede participar en varias etapas del journey: construir marca, generar consideración, producir contenido, distribuir mensajes y alimentar aprendizajes de negocio.»

Rodrigo Gama, CEO & Cofundador de Pel Influencer Thinkers

La diferencia parece pequeña. En realidad, cambia todo.

De publicaciones sueltas a sistema de distribución

Un influencer no debería ser visto solo como una persona con audiencia. Es un punto de distribución con credibilidad contextual. Y esa palabra —contextual— es clave. sistema de distribución

No todas las audiencias sirven para todas las marcas. No todo creador con alcance tiene autoridad. No toda colaboración con buenos números construye preferencia. La selección emocional de perfiles, basada en gusto personal, popularidad momentánea o presión interna por «subirse a la conversación», suele producir campañas vistosas pero estratégicamente débiles.

El canal necesita el mismo rigor que se aplica a medios, CRM o performance: objetivo, audiencia, mensaje, rol dentro del funnel, criterios de selección, derechos de uso, plan de amplificación, modelo de medición y aprendizajes posteriores. Si el creador solo aparece al final, cuando la campaña ya está cerrada y solo falta «alguien que la publique», la marca está comprando distribución tarde y con poco margen estratégico.

El cambio para 2026 no será hacer más campañas con influencers. Será dejar de operar colaboraciones aisladas y construir sistemas: relaciones de mediano plazo, narrativas consistentes, creators con roles definidos, contenido que pueda vivir en distintos canales y reportes que no solo digan qué pasó, sino qué aprendió la marca.

Porque cuando el influencer marketing se integra bien, no solo distribuye mensajes. También revela tensiones de audiencia, códigos culturales, formatos que funcionan, objeciones de compra y oportunidades creativas que muchas veces no aparecen en una investigación tradicional.

Medir mejor también significa exigir mejor

Parte del problema es que al canal se le exige demasiado y se le diseña demasiado poco.

A veces se espera que una colaboración de dos semanas construya awareness, genere ventas, eleve reputación, alimente redes, cree contenido, produzca tráfico y además entregue eficiencia de performance. Ningún canal serio se evalúa así. A televisión no se le exige last click. A paid search no se le pide construir cultura. A CRM no se le pide descubrimiento masivo.

Influencer marketing puede participar en distintas etapas del journey, pero necesita claridad sobre cuál es su responsabilidad principal en cada campaña. Si el objetivo es awareness, la medición debe mirar alcance efectivo, calidad de audiencia, recordación y conversación. Si el objetivo es consideración, importan la profundidad del contenido, los comentarios, las preguntas, los guardados y el tráfico calificado. Si el objetivo es conversión, entonces se requieren códigos, links, integración con ecommerce, ventanas de atribución y lectura junto con paid media.

El problema no es medir ROI. El problema es creer que el ROI aparece solo al final, en una hoja de resultados, cuando en realidad se diseña desde el brief.

El CMO necesita una nueva pregunta

El reto para los líderes de marketing no es decidir si usar influencers. Ese debate ya llegó tarde.

La pregunta relevante es: ¿qué papel cumplen los creadores dentro del sistema completo de marketing?

¿Son distribuidores de un mensaje de marca? ¿Productores de contenido para pauta? ¿Puentes hacia una subcultura? ¿Embajadores de largo plazo? ¿Activadores de experiencia? ¿Generadores de confianza en una categoría compleja? ¿Fuentes de aprendizaje para producto, ecommerce o comunicación?

Cada respuesta implica una estrategia distinta.

El influencer marketing ya no puede quedar atrapado en la lógica del posteo. Si el canal se administra como calendario, producirá contenido. Si se diseña como sistema, puede construir marca, consideración, distribución, aprendizaje y valor de largo plazo.

Para los CMOs, la implicación es clara: el futuro del influencer marketing no se resolverá preguntando «¿qué creador está de moda?». Se resolverá preguntando algo mucho más incómodo y mucho más estratégico: «¿para qué necesita mi negocio a los creadores y cómo los integro al marketing mix sin pedirles que hagan solos el trabajo de toda la marca?»

Fuentes consultadas

IAB, 2025 Creator Economy Ad Spend & Strategy Report. iab.com

Goldman Sachs, The creator economy could approach half-a-trillion dollars by 2027. goldmansachs.com

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